Eduardo de la Torre Jaramillo
¿Qué les pasa a los jóvenes en la vida pública mexicana?
15 08 11
“Es muy difícil, no es como antes. En el 68 cuando al menos había conciencia. Ahora hay conformismo”
Yoreimi Escalona (joven trabajadora de un Call Center del DF)
En estos días que se festejó el día internacional de la juventud, estuve pensando en los jóvenes de México, particularmente si ven los noticieros en la parte internacional, donde los jóvenes españoles, ingleses que están manifestándose en contra del sistema político-social que los mantiene en la exclusión y con tendencia a la marginación social; o a los chilenos que están solicitando una educación superior de calidad para no verse expulsados del modelo económico globalizado, o los de Túnez y Egipto que lograron derrumbar a sus regímenes políticos autoritarios.
En México, la distancia con los hoy viejos líderes del mítico 68, o los de mi generación que en el 88 pedíamos una democracia representativa y donde los votos se contarán bien, para evitar el fraude electoral; actualmente la generación Twitter y Facebook, ¿qué están haciendo políticamente?, más allá de Política 2.0, aunque es una nueva politización, nuestros jóvenes mexicanos lo único que pueden ofertar en una economía de mercado legal o ilegal es vender riesgo, si el riesgo como su único capital social, con el cual se involucran con el crimen organizado, donde se convierten en su Ejército Industrial de Reserva del narcotráfico, es allí donde en las colonias más pobres del país son reclutados por voluntad propia o por medio de la fuerza, estos son los nuevos actores delincuenciales egresados de la lumpenización de las ciudades.
La otra forma de ofertar el riesgo de manera legal es cuando ingresan a la Marina, al Ejército o a las diversas policías, todo esto porque en la Universidad Pública, los jóvenes dejaron de tener movilidad social, más si estudiaron carreras liberales del siglo XIX (Derecho, Contaduría Pública, Doctor, Dentista, Arquitecto, etc.), todos estos no se adaptan a la nueva economía, en donde la ciencia y la tecnología actualmente definen quienes son los países desarrollados y quienes no, aquella economía es una economía del conocimiento, la cual a su vez es global, y está en la red; algo que los saberes apolillados de las Universidades Públicas y las privadas cuya denominación es la de ser “patito”, sólo están formando generaciones de jóvenes que no encuentran un espacio laboral apropiado para lo que estudiaron, inclusive es muy difícil su inserción social por la vía de los estudios universitarios, ahora por ejemplo, muchos de los “intelectuales orgánicos” son taxistas, si esos que en un viaje le resuelven al pasajero su vida temporal, ya que tienen solución para cualquier tipo de problema, ya sea político, social y hasta psicológico, todo esto porque son los nuevos profesionistas que al no encontrar trabajo, se convierten en taxistas, puede sonar burdo pero es la realidad.
Continuando con la línea de interpretación anterior, y de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del primer trimestre de 2011, de los 31.7 millones de mexicanos que se encuentran entre los 14 y 29 años, sólo 15.8 son la Población Económicamente Activa, de esos 8.1 millones no tienen trabajo, a su vez 4.1 millones se encuentran en el sector informal y sólo 3.5 millones laboran en condiciones precarias, ganando de 2 a 5 salarios mínimos; inclusive los jóvenes de 20 a 29 años de edad, en un 80% ya están casados. En fin, el 50% de los jóvenes mexicanos viven en pobreza. Además, a todo esto hay que sumarle a los “ninis” que son casi 7 millones de jóvenes (aquí hay un debate oficial sobre las cifras).
Ante el desencanto social de los jóvenes y las pocas oportunidades de “orientación social”, como antes las produjo la familia, la escuela o las distintas Iglesias, hoy en un mundo posmoderno donde todo es relativo y sin oportunidades, vemos con facilidad como aparecen niños sicarios, como el caso más sonado con el “ponchis”, todo esto es un enorme caldo de cultivo para ahondar más en la ruptura del tejido social mexicano.
Sólo por comparar lo que está pasando en Inglaterra sus jóvenes, allá en una explicación periodística como la del The Economist, donde afirma que “la debacle moral de los jóvenes que han perdido la noción de lo correcto e incorrecto, en la desconfianza y el desprecio ante la ley y las policías, la falta de oportunidades y la descomposición social y familiar”, todo esto no se compara con la situación en México que el desprecio a la ley es otro de nuestros deportes nacionales, aunado a la corrupción política y social.
Por ejemplo, en 2009 (que son las estadísticas más recientes) se procesaron a 72 mil jóvenes en todo el país, arrojando los siguientes datos: los delitos del fuero común con mayor incidencia fueron el robo con un 56.2% y los golpes y lesiones con el 14.3%; y los delitos del fuero federal, narcóticos 47.2% y los actos ilícitos con armas de fuego con un 38.5%, por supuesto que el ascenso de la violencia va aparejada con la profunda crisis de valores pero en mucho con la situación económica prevaleciente, ya que hoy al hacer una revisión del presupuesto, éste se concentró en seguridad pública, que dicho sea de paso, esa secretaría tira el dinero a la basura haciendo una serie policiaca en la televisión y dejaron en segundo plano los recursos para la productividad, competitividad e innovación, y por supuesto al no haber fuentes de empleo, lo más fácil y rápido para vivir en una sociedad de mercado como la nuestra y donde el crimen organizado se adaptó e influyó en ciertas pautas culturales, como la exaltación del dinero, lujos exóticos, canciones, vestimenta, etc., pues los jóvenes hoy ya no quieren ser ningún superhéroe sino ahora sueñan con ser narcos, el modelo social, que paulatinamente empieza a ser hegemónico es esa aspiración deformada de lo que es nuestra actual niñez y juventud.
Finalmente, a esta generación de jóvenes por supuesto que en su mayoría no les interesa ni la política ni los partidos políticos, simplemente porque no miran hacia ellos, por eso, este voto altamente volátil para el próximo año, difícilmente se inclinarán por un modelo populista, telenovelesco o quien les ha dado desempleo, y si esto se calienta socialmente, pues allí estaría una forma de poner en crisis al sistema político mexicano.
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