México.- El secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Alejandro Poiré Romero, aseguró que México no es uno de los países más violentos del mundo, pues, pese a los grandes desafíos que enfrenta en zonas como Tamaulipas, Chihuahua y Sinaloa, que a lo largo de los últimos años han focalizado la violencia asociada a la competencia criminal, nuestro país mantiene una tasa de homicidios significativamente menor que la de varios países de la región latinoamericana, a pesar del aumento registrado en los últimos años.
En su décimo y último mito sobre la lucha contra el crimen organizado que presenta en su blog, Poiré Romero, señaló que incluso México mantiene una cifra criminalidad menor a Colombia y una similar a Brasil.
Además, explica que en ciudades como Veracruz, Hermosillo o el Distrito Federal la tasa de homicidios es menor a ciudades estadounidenses como Washington o Saint Louis. Y en aquellas localidades donde observamos situaciones más sensibles, como el caso de Tijuana y Ciudad Juárez, la Estrategia Nacional de Seguridad ha comenzado a rendir sus primeros frutos.
Asimismo, enfatizó que el Gobierno Federal refrenda que solo en unidad, corresponsabilidad y acción, las autoridades y la ciudadanía podrán hacer que esta violencia criminal sea cosa del pasado. Los criminales habrán de pagar por su actividad insana y la sociedad recuperará su tranquilidad si en vez de dar un paso atrás, damos un paso adelante en un frente común, añadió.
Igualmente, el vocero de Seguridad Nacional, refirió que al día de hoy todos los mexicanos somos más conscientes de los desafíos de la criminalidad y de los fallecimientos derivados de su rivalidad, sin embargo, éste fenómeno que tanto preocupa se ha ido haciendo complejo a lo largo de décadas y hoy vemos los efectos más perversos de haber permitido que las organizaciones criminales llegaran tan lejos.
Agregó, que eso no significa que décadas atrás no existieran homicidios y agresiones a la sociedad provenientes de estos grupos que han operado al margen de la ley, pues dijo, algunos todavía recuerdan ejemplos como el ataque de sicarios ocurrido en 1992 a la discoteca Christine de Puerto Vallarta, que tenía como objetivo varios líderes de la organización criminal de los Arellano Félix, u otros homicidios de alto perfil ocurridos en aquellos años en esa región, enmarcados en la profunda rivalidad que vivía esa zona del país entre los cárteles del Pacífico y de los propios Arellano Félix.
Pues, tanto el negocio del narcotráfico en el pasado, como el del crimen organizado de hoy, se ha caracterizado por la violencia, la rivalidad, la venganza y la profunda desconfianza de quienes integran las redes delincuenciales y que buscan –siempre en condiciones de inestabilidad- el control de rutas y mercados ilegales mediante la acción violenta.
Por lo mismo, subrayó que hacer frente a este fenómeno con efectividad requiere, además, de ubicarlo en su dimensión correcta.
Fuente: Eje Central
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